Hidratación en el deporte

El 65 % del cuerpo humano en edad adulta está compuesto por agua. Las funciones corporales se ejecutan gracias a una correcta hidratación, así que el deporte no es excepción sino confirmación de que el agua es imprescindible para la vida. El 72 % del peso de la masa muscular está compuesto de agua, señal de que los deportistas deben preocuparse por estar bien hidratados.
El agua que se ingiere debe compensar las cantidades que se pierden en forma de sudor, las excreciones y la respiración. La deshidratación es uno de los grandes riesgos a los que se enfrenta el deportista, ya que en ese caso sus músculos no pueden actuar a su nivel y se resiente el estado de salud general.

Hidratación antes del deporte

Las competiciones o los entrenamientos requieren una preparación en la que la bebida es un factor importante. Entre dos horas y una hora antes del deporte se recomienda tomar medio litro de agua gradualmente para ir nutriendo a los músculos y a las células y conseguir también una menor sensación de esfuerzo en el deportista.

Hidratación durante el deporte

Especialmente en las sesiones más largas o intensas, el organismo puede perder más de 1,5 litros de agua por cada hora, en función de la sudoración y las circunstancias de cada persona. Todo se agrava en situaciones de calor, que también desecan y elevan la necesidad de ingerir líquidos.
Lo más adecuado es beber entre 150 y 300 mililitros aproximadamente cada 20 minutos para facilitar su asimilación. Una excesiva cantidad puede generar hinchazones y molestias estomacales. Que el líquido hace más apetecible la hidratación.
Por cada 15 días de actividad física se puede conseguir reducir el pulso en una pulsación por minuto, lo cual se acaba traduciendo en una mayor capacidad del organismo para la práctica deportiva.

Hidratación después del deporte

Una vez concluida la sesión deportiva se deben recuperar los líquidos perdidos para que los músculos no se resientan. De hecho, las agujetas y los tirones tienen su origen en que el músculo no está bien hidratado y se producen lesiones. Una forma de detectar cuánto líquido se ha perdido es pesarse antes y después del ejercicio y tomar esa cantidad.
Dados los beneficios de beber en el ámbito del deporte, lo más recomendable es hidratarse en una cantidad mayor del peso que se ha perdido. Este consejo es más útil todavía si al día siguiente también se va a practicar deporte, ya que los músculos se recuperan mejor y están listos para más actividad.

Deshidratación

La amenaza de la deshidratación puede lastrar todo el esfuerzo y la preparación del deportista. Un déficit en la cantidad de agua ingerida puede desembocar en lesiones musculares además de vahídos, desmayos, dolencias estomacales y malestar general.
Las vías para detectar que existe falta de líquido son la boca pastosa, dolores de cabeza y una orina infrecuente y muy oscura. La forma de solucionarlo pasa por beber más líquidos, aunque en casos extremos y de hospitalización se pueden recibir directamente por vía intravenosa.
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